miércoles, 17 de septiembre de 2014

«¿Qué es el surrealismo?», de André Breton



SURREALISMO, sustantivo masculino. Automatismo psíquico puro por medio del cual se intenta expresar, verbalmente, ya sea por escrito o por cualquier otro medio, el funcionamiento real del pensamiento. Es un dictado del pensamiento, sin la intervención reguladora de la razón, ajeno a toda preocupación estética o moral.
Así lo decía en 1924. Breton habría matizado, tras la mala interpretación de ese "ajeno a toda preocupación estética o moral", consciente.
Bruselas, 1934. Después del primer y del segundo manifiestos surrealistas, Breton ofrece una conferencia donde viene a despejar en la medida de lo posible el camino de los suyos y algunas dudas o confusiones que parecían haberse instalado en el ambiente. El surrealismo —que, de alguna forma, viene haciéndose a sí mismo, formándose— desea, dice Breton, la transformación del mundo; la liberación del espíritu por medio de la liberación del ser humano. Una especie de confluencia, de impulso, que venga a romper cadenas. El surrealismo se presenta, o lo presenta Breton, como una revolución (del proletariado) en toda regla. Con todo, la relativa ceguera que invadía al primer estadio del surrealismo con el rechazo a lo impuesto es disuelta más tarde y todo cobra algo más de solidez después de superar con más o menos habilidad algunos escollos y críticas. Dirigido más a lo real de lo que la palabra puede aparentar, la realidad interior y la realidad exterior son consideradas como elementos potencialmente convergentes. Todo formará una sola relación. Hay entonces algo más que esa escritura automática hecha con la mente receptiva y pasiva en un lugar propicio. Hay, después de la etapa intuitiva, un sustento que proyecta y quiere aplicar el movimiento tanto a lo teórico o artístico como a lo práctico. Es una suerte de arma, casi un método más que un fin en sí mismo.

SURREALISTAS BELGAS, 1934
Sentadas: Irène Hamoir, Marthe Beauvoisin y Georgette Magritte; de pie: E.L.T. Mesens, René Magritte, Louis Scrutenaire, André Souris y Paul Nougé.


SURREALISTAS EN PARÍS, 1933
Primera fila: Tristan Tzara, André Breton, Salvador Dalí, Max Ernst y Man Ray; segunda fila: Paul Éluard, Hans Arp, Yves Tanguy y René Crevel.

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